La Ciencia de Dormir y Soñar: REM, la Memoria y el Procesamiento Emocional
Por Camila Figueroa, Directora de Ciencia e Innovación, y Santiago Niño, Director de Contenido y Mercadeo. Traducido por Juanita Galvis, COO y Cofundadora.
La mayoría de los sueños desaparecen en minutos después de despertar. Incluso los más vívidos o emocionalmente intensos suelen descartarse como ruido sin sentido. Sin embargo, la investigación moderna del sueño sugiere otra cosa.
En las últimas décadas, la neurociencia y la ciencia del sueño han demostrado que lo que sucede cuando dormimos está profundamente relacionado con la consolidación de la memoria y el procesamiento emocional, específicamente mientras soñamos. Este artículo explora la investigación actual de lo que le sucede a tu cerebro mientras duermes y por qué vale la pena ponerle atención a los sueños.
La arquitectura del sueño
El sueño se desarrolla en dos grandes estados: el sueño sin movimientos oculares rápidos (no-REM, por sus siglas en inglés), que representa aproximadamente el 75 al 80% del tiempo total de sueño, y el sueño de movimiento ocular rápido (REM, por sus siglas en inglés), que corresponde al 20 al 25% restante (Patel, Reddy, Shumway y Araujo, 2024).
El sueño no-REM progresa a través de etapas cada vez más profundas asociadas con la consolidación de la memoria, mientras que el sueño REM es la fase más vinculada con el procesamiento emocional y los sueños vívidos. Los períodos REM también se prolongan a lo largo de la noche, llegando a extenderse hasta 30 minutos o más hacia la mañana. Por eso, los sueños más memorables tienden a ocurrir justo antes de despertar: si te despiertas durante o inmediatamente después de un ciclo REM, el sueño es brevemente accesible antes de desvanecerse (Institute of Medicine, 2006).
Lo que hace el cerebro dormido con tus recuerdos
Durante mucho tiempo, el sueño se entendió como un descanso pasivo. La investigación contemporánea muestra lo contrario: el sueño es cuando el cerebro clasifica activamente las experiencias, procesa las emociones y consolida la memoria.
La consolidación de la memoria, el proceso por el cual los recuerdos recién formados se fortalecen y se transfieren al almacenamiento a largo plazo, depende de la interacción entre múltiples etapas del sueño (Dahat et al., 2023). El sueño profundo no-REM está especialmente asociado con la transferencia de información recientemente aprendida hacia una memoria estable y a largo plazo, mientras que el sueño REM parece cumplir un papel complementario en el procesamiento emocional y el pensamiento asociativo (Stickgold, 2025).
La idea de la “terapia nocturna”
El investigador del sueño Matthew Walker y su colega Els van der Helm propusieron que el sueño REM funciona como un período en el que las experiencias emocionalmente significativas se revisitan y su intensidad se reduce gradualmente. En varios estudios, los participantes que durmieron después de ver imágenes emocionalmente perturbadoras mostraron una menor reactividad ante esas imágenes al día siguiente, particularmente cuando su sueño incluyó una actividad REM intensa (Walker y van der Helm, 2009; van der Helm et al., 2011).
Durante el sueño REM, las regiones límbicas, incluida la amígdala, central en la memoria emocional, se vuelven muy activas. La investigación también indica que un sueño saludable favorece la comunicación entre la amígdala y la corteza prefrontal, una región involucrada en la regulación emocional y la toma de decisiones. Esto podría explicar por qué las experiencias difíciles a menudo se sienten más manejables después de una noche completa de sueño y más abrumadoras después de no haber dormido bien (Scarpelli et al., 2019).
Es importante señalar que los resultados entre estudios no siempre son completamente consistentes, y que la regulación emocional durante el sueño probablemente depende de la interacción entre múltiples etapas y no del REM por sí solo. Sin embargo, el panorama general es cada vez más claro: el sueño cumple un papel significativo en el procesamiento emocional, y soñar parece estar estrechamente vinculado a ese proceso.
¿Para qué prestar atención a los sueños?
Uno de los marcos más consolidados en la investigación onírica es la hipótesis de continuidad, que propone que los sueños reflejan lo que sucede cuando estamos despiertos: nuestras preocupaciones cotidianas, relaciones, tensiones sin resolver y experiencias emocionalmente significativas (Malinowski y Horton, 2017).
La investigación respalda consistentemente esta conexión. El Dr. Michael Schredl (2024), por ejemplo, ha demostrado que cuanto más tiempo dedican las personas a ciertas actividades durante el día, más probable es que esas actividades aparezcan en sus sueños. Las experiencias emocionalmente importantes tienen una probabilidad especialmente alta de trasladarse a los sueños, particularmente en períodos de estrés o grandes cambios en la vida (Schredl y Hofmann, 2003; Schredl, 2024).
Los sueños recurrentes se consideran especialmente significativos dentro de este marco. Los temas que se repiten sugieren que cierto material emocional continúa ocupando la atención del cerebro a lo largo de varias noches, apuntando a algo no resuelto o persistentemente relevante en la vida despierta.
Lo que revelan las pesadillas
Algunos de los indicios más sólidos sobre la importancia emocional de los sueños provienen del estudio de las pesadillas. Las pesadillas recurrentes son más frecuentes en períodos de alto estrés y especialmente comunes después de experiencias traumáticas, con temas que siguen de cerca el miedo o el malestar no resuelto de la vida despierta. Desde una perspectiva neurocientífica, esta repetición puede reflejar el intento continuo del cerebro de procesar e integrar experiencias que aún no han encontrado resolución (Scarpelli et al., 2019).
A finales de los años ochenta, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nuevo México desarrollaron una intervención específica para las pesadillas llamada Terapia de Ensayo de Imágenes (IRT, por sus siglas en inglés) con el objetivo de interrumpir este ciclo. En la IRT, una persona reescribe deliberadamente la narrativa de una pesadilla recurrente mientras está despierta y ensaya repetidamente la nueva versión. Los estudios clínicos han demostrado que este enfoque puede reducir significativamente tanto la frecuencia de las pesadillas como el malestar asociado (Schwartz et al., 2022).
La IRT importa más allá del tratamiento de pesadillas porque demuestra que el contenido de los sueños está significativamente conectado con la experiencia emocional y que puede responder a una intervención cognitiva deliberada.
Lo que esto significa en la práctica
A lo largo de la noche, el cerebro atraviesa una arquitectura compleja del sueño diseñada para apoyar la memoria y el procesamiento emocional. En ese proceso, las experiencias se reorganizan, los recuerdos se consolidan y las preocupaciones emocionalmente significativas se revisitan. Con el tiempo, los temas y patrones recurrentes se vuelven más fáciles de reconocer.
Esta es la base detrás de My Human Code. Al crear un espacio para registrar tanto las reflexiones conscientes como los sueños a lo largo de semanas o meses, el objetivo es ayudar a las personas a notar lo que es difícil de ver en momentos aislados. Tanto los sueños como las reflexiones conscientes ofrecen diferentes perspectivas de los mismos procesos mentales y emocionales en curso. Una sola entrada puede sentirse incompleta por sí sola. A lo largo de semanas y meses, los temas y patrones recurrentes se vuelven más fáciles de ver.
La ciencia de los sueños sigue evolucionando y muchas preguntas permanecen abiertas. Pero un hallazgo aparece de manera consistente en la investigación sobre el sueño y los sueños: ponerle atención a lo que soñamos ofrece una ventana a los procesos cognitivos y emocionales a los que el cerebro regresa, noche tras noche.
Referencias
Dahat, P., Toriola, S., Satnarine, T., Zohara, Z., Adelekun, A., Seffah, K. D., Dardari, L., Salib, K., Taha, M., y Khan, S. (2023). Correlation of various sleep patterns on different types of memory retention: A systematic review. Cureus, 15(7), e42294. https://doi.org/10.7759/cureus.42294
Institute of Medicine (2006). Sleep disorders and sleep deprivation: An unmet public health problem (Capítulo 2: Sleep physiology). National Academies Press. https://www.nationalacademies.org/read/11617/chapter/4
Malinowski, J. E., y Horton, C. L. (2017). The continuity hypothesis. En N. Zhukova (Ed.), Cognition (pp. 53–71). Rijeka: InTech. https://www.researchgate.net/publication/322108536_The_continuity_hypothesis
Patel, A. K., Reddy, V., Shumway, K. R., y Araujo, J. F. (2024). Physiology, sleep stages. En StatPearls [Internet]. StatPearls Publishing.
Scarpelli, S., Bartolacci, C., D'Atri, A., Gorgoni, M., y De Gennaro, L. (2019). The functional role of dreaming in emotional processes. Frontiers in Psychology, 10, Artículo 459. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2019.00459
Schredl, M. (2024). Continuity between waking life and dreaming: A research note and study in adolescents. Dreaming, 34(2), 105–112. https://doi.org/10.1177/02762366241254818
Schredl, M., y Hofmann, F. (2003). Continuity between waking activities and dream activities. Consciousness and Cognition, 12(2), 298–308. https://doi.org/10.1016/S1053-8100(02)00072-7
Schwartz, S., Clerget, A., y Perogamvros, L. (2022). Enhancing imagery rehearsal therapy for nightmares with targeted memory reactivation. Current Biology, 32(22), 4808–4816.e4. https://doi.org/10.1016/j.cub.2022.09.032
Stickgold, R. (2025). Both slow wave and rapid eye movement sleep contribute to emotional memory consolidation. Communications Biology, 8, Artículo 485. https://doi.org/10.1038/s42003-025-07868-5
van der Helm, E., Yao, J., Dutt, S., Rao, V., Saletin, J. M., y Walker, M. P. (2011). REM sleep depotentiates amygdala activity to previous emotional experiences. Current Biology, 21(23), 2029–2032. https://doi.org/10.1016/j.cub.2011.10.052
Walker, M. P., y van der Helm, E. (2009). Overnight therapy? The role of sleep in emotional brain processing. Psychological Bulletin, 135(5), 731–748. https://doi.org/10.1037/a0016570
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